Una foto hecha por el hermano del "Talo", en la cual encontramos a una especia extraña invadiendo el asado del primero f - XD. No mentira son solo las caras de Jonathan San Martin encima de las caras de otros compañeros, ademas se incluye a Luis Toro, al parecer sacandoce algo de la boca.

Aqui encontramos a el chanchito enjabonado, mas bien el mansito chancho, los alumnos del ceat se demoraban aproximadamente 5 segundos en agarrar al pobre animal.

Todos disfrutando del rico asado, la carnesita que se consiguio el profe, mmmmmmmmmmm... de primer corte, talves lo que falto fue bebida, pero el fiel mote con huesilo no falto.

Solo se puede decir que el Espinoza es posero!!! XD. Dale aqui vemos a nuestro compañeros sacando ensalda que al menos nos hidrata la garganta, por que la gran ausente del asado fue la fiel Coca-Cola

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El Corsario Negro

Introducción:

Los franceses y los ingleses envidiosos del gran poderío colonial de España forman un grupo llamados filibusteros, los cuales eran hombres fuertes pero lamentablemente a trabes del tiempo se fueron desintegrando.

Libro:

Don hombres llamados Carmaux y Wall Stiller encontraron al corsario negro en las tortugas y le contaron que el corsario rojo había sido atrapado y ahorcado en Maracaibo. Al saber esto el corsario se dirigió a dicho lugar a buscar a su hermano y con la ayuda de un negro conocido por los filibusteros lograros sacar al corsario rojo, aunque algunos militares los persiguieron y tuvieron que refugiarse en la casa de un notario tomando como rehenes a todos los que tocaran la puerta de aquel hombre, fueron como tres los rehenes mas el propio notario, estos quedaron sorprendidos al ver que el corsario no era un feroz animal como ellos pensaban sino una persona muy caballera que les prometía la vida si es que ellos obedecían, después de un tiempo lograros escapan incendiando la casa además de la ayuda del conde de Lerma. Se dirigieron al rayo para volver a las tortugas y lanzar el cuerpo de su hermano al mar. Estaban en eso cuando ven a un barco español al cual atacan y después de una dura lucha ganan los filibusteros, a los que habían sobrevivido les perdonaron la vida. Entre estos estaba una duquesa de la que el corsario negro se enamoro profundamente, es mas al llegar a las tortugas paga su recompensa además de preparan la venganza a Wan Guld con ayuda del Olones y el Vasco. A la mañana siguiente zarparon hacia Maracaibo y lucharon contra dos barcos españoles a los que les ganaron con mucha facilidad dejándolos en jamaica, además el corsario se entero que la duquesa se encontraba en el barco lo que lo puso muy feliz aunque después tubo que dejarla igual que al rayo, ya que viajaron en otro barco. Al llegar a Maracaibo los filibusteros saquearon muchas cosas pero Wan gula no estaba en ninguna parte ya que había escapado a Gibraltar, El corsario, Carmaux y Wall stiller fueron a su encuentro junto al catalán. Pasaron varios días y los indios de la zona les hacían mas difícil el recorrido al fin pudieron encontrarlo pero finalmente los españoles atraparon a el corsario, en el barco al cual había sido llevados se encontraba el conde quien los había ayudado a escapar de los militares en Maracaibo, este se sentía mas bien agradecido por que el corsario le perdono la vida, sin mas que decir el Conde ayudo a escapar al corsario porque sentía que ahí estarían a mano y podrían pelear sin rencor cada uno por sus patrias. Con esto el corsario pudo escapar y llego al barco del olones mas tarde se agrego el vasco, el problema que se les presento ahora es que o podías entrar a Gibraltar ya que estaba bloqueado, después de una dura pelea contra este bloque no pudieron mas y retrocedieron para volver a atacar entre los heridos encontraron al catalán casi muerto pero lo ayudaron y lo llevaron al rayo y también encontraron a el conde quien estaba luchando por su patria y fue matado por el corsario, aunque este se oponía a pelear. A esto se le une que Wan Gula había escapado también de Gibraltar lo cual hizo pensar al corsario que seria mejor volver a las tortugas a idear mejor su plan, así que volvieron a las tortugas y el catalán que venia con ellos al ver a la duquesa lanzo un grito diciendo ¡La hija de wan gula! Al oír esto el corsario se desconcertó y alucino que sus hermanos lo estaban mirando por lo cual para cumplir su promesa de matar a toda la familia de Wan Gula tubo que matar a la duquesa, sin embargo no pudo y la dejo en manos del mar abandonada en pleno océano.

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NOCHES BLANCAS

Fedor Dostoiewski


Novela sentimental (Recuerdos de un soñador)

Noche primera

Era una noche maravillosa. Todo el día estuvo melancólico. Platicaba con las casas, por su soledad. En la calle no se sentía bien ni tampoco en casa. Durante dos noches segui­das hizo un esfuerzo y por fin esta mañana logró averi­guar de qué se trataba. Pues nada, que todo el mundo estaba saliendo de estampía para el campo. Parecía que todo se levantaba y se iba, que todo se trasladaba al campo en caravanas enteras, que Petersburgo amena­zaba con quedarse desierto, y llegó al punto de tener vergüenza, de sentirse ofendido y triste. Él no tenía adónde ir, ni por qué ir al campo, pero estaba dispues­to a irse con cualquier carromato, con cualquier ca­ballero de aspecto respetable que alquilara un coche de punto. Nadie, sin embargo, absolutamente nadie lo invitaba. Era como si se hubieran olvidado de él, como si efectivamente fuera un extraño para todos.

Su noche, sin embargo, fue mejor que el día. He aquí lo que pasó: Regresó a la ciudad muy tarde y ya daban las diez cuando llegó cerca de casa. A unos pasos de él, en la barandilla del muelle, estaba una mujer que parecía observar con gran atención el agua turbia del canal. De pronto se quedó clavado en el sitio. Escuchó sollozos y era muy tímido con las mujeres, pero en esta ocasión giró sobre los talones, se acerqué a ella, pero la muchacha reco­bró su compostura. Al momen­to se puso a seguirla, pero ella, adivinándolo, se apartó del muelle, cruzó la calle y siguió caminando por la acera. Él no se atrevió a cruzar la calle.

Por la acera, apareció de pronto un caballero que caminaba haciendo eses y apoyándose con tiento en la pared. La muchacha iba como una flecha, y el caballero se puso a galopar en persecución de su desconocida. El caballero la alcanzó, la muchacha lanzó un grito y él corrió a la acera opuesta, el caballero se alejó.

Le pidió al mano a la desconocida, y ella se la dio y las gracias también. Le preguntó a la muchacha porque se había alejado de él, y ella le dijo que porque no lo conocía, luego ella le preguntó que porqué temblaba y el le respondió que ni aun en sueños hubiera creído que hablaría con una mujer. La mujer le dijo que podía acompañarla a casa.

Al hablar un poco quedaron en volver a verse en el mismo lugar a ala noche siguiente, y el joven prometió contarle todo lo suyo.

Noche segunda

El joven le contó que él había vivido toda su vida completamente solo, y que era un tipo soñador, a lo que la joven respondió que ella también lo era. Le dijo que se llamaba Nastenka, y el joven le contó lo que era ser un soñador: Es una criatura de género neutro. Por lo común se instala en algún rincón inaccesible, como si se escon­diera del mundo cotidiano. Y le contó muchas cosas acerca de él.

Esperaba a que Nastenka, que lo había estado escu­chando, abriera sus ojos inteligentes y rompiera a reír con su risa infantil, pero ella siguió callada y luego le estrechó la mano y le dijo con tímida simpatía: ¿Es posible que haya vivido usted toda su- vida como dice? El joven le respondió que si, y que así la terminaría, lo que Nastenka replicó: -No, imposible Ahora le conozco a fondo, lo sé todo. ¿Y sabe usted? Yo, por mi parte, quiero contarle mi propia historia, y después me dará usted un consejo. Usted es un hombre muy listo. ¿Promete darme ese consejo? A lo que el joven respondió que ca­da uno de ellos daría al otro buenos consejos.

Historia de Nastenka

Nastenka le contó toda su historia al joven: Tengo una abuela anciana. Fui a vivir con ella cuando yo era todavía muy niña porque murieron mis padres. Mi abuela, era antes rica. Ella misma me enseñó el francés y más tarde me puso maestro. Cuan­do cumplí quince años termi­naron mis estudios. Hice por entonces algunas travesu­ras de poca monta. Pero la abuela me llamó una mañana y me dijo que como era ciega no podía vigilar­me. Cogió, pues, un imperdible y prendió mi vestido al suyo, diciendo que así pasaríamos lo que nos quedara de vida si yo no sentaba cabeza. En suma, que al prin­cipio era imposible apartarse de ella. Trabajar, leer, estudiar, todo lo hacía junto a la abuela. Una vez in­tenté un truco y convencí a Fyokla, nuestra asistenta sorda, de que se sentara en mi puesto.. Fyokla se sentó en mi sitio. En ese momento mi abuela estaba dormida en su sillón y yo fui a ver a una amiga que no vivía lejos. Pero el truco salió mal. La abuela se despertó cuando yo estaba fuera y preguntó por algo, pensando que yo seguía tan campante en mi pues­to. Fyokla, que vio que la abuela preguntaba algo pero que no oía lo que era, empezó a pensar en qué debía hacer. Lo que hizo fue abrir el imperdible y echar a correr... Tuve que volver a sentarme en mi sitio sin decir palabra y ya fue imposible moverse de él. ¡Ah, sí! Se me olvidaba decirle que teníamos casa propia. En lo alto tenía un desván. A ese desván vino a vivir un inquilino nuevo; y la abuela me preguntó: ¿es nues­tro inquilino joven o viejo?» Yo no quise mentir y dije: «No es ni joven ni viejo.» «¿Y es de buen aspecto?» -preguntó-. Una vez más no quise mentir y contesté: «Sí, es de buen aspecto, abuela.» Y la abuela exclamó: «¡Ay, qué castigo! Te lo digo, nieta, para que no trates de verle. ¡Ay, qué tiempos éstos! ¡Pues anda, un inqui­lino tan insignificante y tiene, sin embargo, buen as­pecto! ¡Eso no pasaba en mis tiempos!» La abuela todo lo relacionaba con sus tiempos.

El inquilino mandó a decir por Fyokla que tenía muchos libros fran­ceses, que estaban a su disposición. Un día tropezó con el inquilino en la escalera y la invitó al teatro, y fueron junto con su abuela. Nastenka pensó que después de esto el inquilino iría a verlas más a menudo, pero no fue así. Dejó de hacerlo casi por completo, o a lo más una vez al mes y sólo para invitarlas al teatro. Terminó la temporada de ópera y el inquilino dejó por completo de visitarlas. En mayo, el inquilino fue a verlas y dijo a la abuela que ya había terminado de gestionar el asunto que le había traído a Petersburgo y que tenía que volver a Moscú por un año. Nastenka se puso pálida y cayó en la silla como muerta. La abuela no lo notó, y él, después de anunciar que dejaba libre el cuarto, se despidió y se fue.

Después de que se acostara la abuela hizo un bulto con los vestidos que tenía y la ropa interior que necesitaba y, con él en la mano subió al desván del inquilino, pero cuando se abrió la puerta, lanzó un grito al verla; creyó que era una aparición y corrió a traerle agua. Cuando se repuso un poco, lo primero que hizo fue cubrirse la cara con las manos y romper a llorar desconsoladamente. Él, por lo visto, se percató de todo al instante. Estaba de pie ante ella, pálido, y la miraba con ojos tristes, y le dijo que él no podía hacer nada, era pobre, no tenía nada por ahora, ni siquiera un empleo decente. Hablaron largo y tendido y él, después de estar sentado en silencio algunos minutos, se levantó, se acercó a ella y le tomó una mano. Le juró que si alguna vez estuviera en condiciones de casarse, sólo se casaría con ella. Iría a Moscú y pasaría allí un año justo, esperaba arreglar sus asuntos. Cuando volviera, si no había dejado de quererla, se casarían.

Había pa­sado un año justo. Él había llegado, llevaba allí tres días enteros y hasta entonces no se había presentado. No había dado señales de vida.

El señor le dijo a Nastenka que le escribiera una carta al joven en cuestión, y ella accedió y le pidió que entregara él mismo la carta mañana. Y si había contestación, que él mismo se la llevara a las diez de la noche.

Noche tercera

Ese amor hacia el joven, no era sino la alegría ante la próxima entre­vista con el otro. Cuando él no fue y su espera resultó in­útil, Nastenka se intimidó tanto, se asustó tanto, que por lo visto comprendió al fin que él la amaba y buscaba cobijo en su pobre amor.

El joven lleguó a la cita con el corazón rebosante e impaciente por verla. Ella estaba radiante de felicidad. Esperaba una respuesta y la respuesta era el ex inquilino mismo. Él iría corriendo en respuesta a su llama­miento. Ella había llegado una hora antes que el joven. Al principio no hacía sino reír, respondiendo con carcaja­das a cada una de sus palabras. Estuvo a punto de hablar, pero se contuvo. Nastenka le dijo que estaba contenta porque no se había enamorado de ella y que cuando se casara, seguirían muy unidos, más que si fueran hermanos.

En ese instante, el joven sintió una horrible tristeza y, sin em­bargo, algo así como un brote de risa empezó a cosqui­llearle el alma. Le contó a Nastanka lo que había hecho ese día: En primer lugar, Nastenka, cuando hice todos sus mandados, entregué la carta, estuve a ver a esas bue­nas gentes... fui a casa y me acosté...

Noche cuarta

El joven llegó a las nueve. Ella ya estaba allí. La observó desde lejos. Estaba, como aquella primera vez, apoyada en la barandilla del muelle y no le oyó acercarse.

El joven le dijo que no tenía ninguna contestación, y Nastenka le confesó que tampoco había ido. Entonces Nastenka comenzó a decirle: ¿usted no se portaría así, ¿verdad? ¿No abandonaría a quien hubiera venido a usted por su propia voluntad? ¿Usted no le echaría en cara, con burlas crueles, el tener un corazón débil y crédulo? ¿Usted la protegería? ¿Usted pensaría que era una muchacha sola, que no sabía mirar por sí misma ni cuidarse del amor que sentiría por usted... que ella no tenía la culpa .... que, en fin, no tenía la culpa de... que no había hecho nada malo? ¡Ay, Dios mío, Dios mío!

Y con esto el joven le pidió que lo escuchara y le dijo que lo que pasaba es que él la quería. Nastenka pensaba que sólo como amiga y le dijo que ella sólo lo quería como amigo, así que él se entristeció y le contó la verdad y se dispuso a marcharse, cuando Nastenka le dijo que se detuviera y la escuchara. Le dijo: -Yo le quiero a él, pero esto pasará, esto tiene que pasar. Es imposible que no pase, está pasando ya, lo siento. Usted me quiere y él no, en suma, yo le quiero a usted... ¡Sí, le quiero! Le quiero como usted me quiere a mí; y, a decir verdad, yo misma se lo he dicho antes, usted mismo lo oyó. Le quiero porque es usted mejor que él, porque es usted más noble que él.

En ese momento pasó junto a ellos un joven. Se detuvo de repente, los miró y luego dio unos pasos más. -¡Nastenka! ¡Nastenka! ¡Eres tú! -exclamó una voz tras ellos y en ese momento el joven dio unos pasos hacia donde estaban. Y con esto Nastenka dio un grito de alegría, se soltó del joven y voló al encuentro del otro. El joven se quedó mirándolos con el corazón deshecho. Pero apenas le dio ella la mano al otro, apenas se hubo lanza­do a sus brazos, cuando de pronto se volvió de nuevo hacia él, corrió a su lado y antes de que se diera cuenta, le rodeó el cuello con los brazos y lo besó. Luego, hacia el otro, le cogió de la mano y le arrastró tras sí. El joven se quedó largo rato donde estaba, siguiéndoles con la mirada. Por fin se perdieron de vista.

La mañana

El día esta­ba feo. De repente recibió un carta de Nastenka, en la que le escribía: «Perdone, perdóneme, de rodillas se lo pido, perdóneme. Le he engañado a usted y me he engañado a mí misma. Ha sido un sueño, una ilu­sión... ¡No puede imaginarse cómo le he echado de me­nos hoy! ¡Perdóneme, perdóneme! No me culpe, porque en nada he cambiado con res­pecto a usted. Le dije que le amaría y ya le amo, y aún le amo más de la cuenta. ¡Ay, Dios mío! ¡Si fuera posi­ble amarles a ustedes dos a la vez! ¡Ay, si fuera us­ted él! ¡Ay, si él fuera usted! ¡Dios sabe lo que yo haría por usted ahora! Sé que está usted apesadumbrado y triste. Le he agraviado, pero ya sabe usted que quien ama no recuerda largo tiempo el agravio. Y usted me ama. Le agradezco, sí, le agradezco a usted ese amor. Por­que ha quedado impreso en mi memoria como un dulce sueño, un sueño de esos que uno recuerda largo rato después de despertar; siempre me acordaré del mo­mento en que usted me abrió su corazón tan fraternal­mente, en que tomó en prenda el mío, destrozado, para protegerlo, abrigarlo, curarlo... Si me perdona, mi re­cuerdo de usted llegará a ser un sentimiento de gratitud que nunca se borrará de mi alma... Guardaré ese re­cuerdo, le seré fiel, no le haré traición, no traicionaré mi propio corazón; es demasiado constante. Ayer se volvió al momento hacia aquél a quien ha pertenecido siempre. Nos encontraremos, usted vendrá a vernos, no nos abandonará, será siempre mi amigo, mi hermano. Y cuando me vea me dará la mano... ¿verdad? Me la dará usted en señal de que me ha perdonado, ¿verdad? ¿Me querrá usted como antes? Quiérame, sí, no me abandone, porque yo le quiero tanto en este momento... porque soy digna de su amor, porque lo mereceré... ¡mi muy querido amigo! La sema­na entrante nos casamos. Ha vuelto enamorado, nunca me olvidó. No se enfade usted porque hablo de él. Qui­siera ir con él a verle a usted; usted le cobrará afecto, ¿verdad?

»Perdónenos, y recuerde y quiera a su

Nastenka.»

Finalmente decidió que era mejor haber pasado por todo esto tal como sucedió, y haber tenido unos gratos momentos de felicidad y ahora sufriros, que haber seguido con su vida de antes, totalmente solitaria.

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Bueno yo ya lei el libro la metamorfosis y es un muy buen libro y tampoco es muy largo, ademas tambien me di el tiempo de escucharlo! no he leido noche blanca o como se llame el otro libro pero es muy recomendable LA METAMORFOSIS, bueno les voy a dejar el resumen que sale en el rincon de vago y ademas les voy a dejar los link para descargar el audio libro!




Resumen

La obra puede ser dividida en tres partes, según la evolución psicológica del personaje principal, Gregorio Samsa.

La primera parte empieza cuando Gregorio Samsa se despierta convertido en un insecto enorme, de barriga abombada y muchas patas, algo que podemos suponer que es un escarabajo. Él está pendiente todavía del despertador para poder ir a trabajar porque todavía no se ha adoptado a la metamorfosis que ha sufrido su cuerpo. Entonces le llaman a su habitación desde las tres puertas que dan a ella, le llaman la hermana, el padre y la madre. Gregorio hace un par de intentos fallidos por levantarse hasta que deja de caerse al suelo. Justo en ese momento oye como llega el apoderado de la empresa de transportistas-viajeros en la que trabaja. Preocupado por que le echen de la empresa logra abrir la puerta con la mandíbula y salir para hablar con ellos y tranquilizarlos, pero no se logra hacer entender. El salir la familia se encuentra por primera vez con el Gregorio-escarabajo. Al verlo el apoderado sale huyendo de la casa y el padre enfurecido le mete en la habitación hiriéndole una de las patas.

Después de la primera aparición de Gregorio empieza la segunda parte. La hermana de éste, Grete, intenta alimentarle, pero sus gustos han cambiado, ahora ya no quiere comida fresca, sino más bien podrida, putrefacta. En este momento sus instintos animales se sobreponen a los humanos. Su hermana le va proporcionando la comida podrida y le limpia la habitación hasta que llega a sentir asco, asco de su propio hermano. A partir de este momento ya le tira la comida o se la pasa con un trapo. Pero en estos momentos todavía ven al escarabajo como a su hijo o hermano y mantienen la puerta de su habitación y así puede verlos y escucharlos. Un día, creyendo que Gregorio no les entendía, empiezan a hablar de dinero. Gregorio era el único que trabajaba en la familia y ahora nadie llevaba dinero, pero el padre afirmó que tenía algo ahorrado. A Gregorio este hecho le frustra, se siente engañado, porque siempre había querido cambiar de trabajo y no lo hacía porque debían dinero al propietario de la empresa por la que trabajaba. Es aquí cuando encontramos evidencias de l bondad del escarabajo y del materialismo y la tacañería de la familia, su afán de dinero hace que ellos sufran una mutación, si no física, mental.

La hermana pronto deja de limpiar la habitación y sentirse insensible por Gregorio. Le empiezan a sacar los muebles de la habitación, lo único que le recordaba a Gregorio su humanidad y sus recuerdos. Sólo pretenden dejarle el sofá donde se esconde cuando entran a hacer algo ahí dentro. Pero Gregorio intenta que no se lo quiten todo, se aferra a un cuadro de la pared y lucha para que no se lo quiten. Esto hace que la madre al verlo se desmaye y pierda el conocimiento. Al llegar el padre da toda al culpa al escarabajo. Es entonces cuando Gregorio entra en la sala para ver como esta la madre y el padre saca toda la brutalidad y fiereza que hay en su interior y le tira una manzana que le queda incrustada en el caparazón y le provoca mucho dolor. La hermana se convierte en la antagonista y el padre es muy brusco, pero la madre, débil y asmática, parece todavía quererle. De todos modos ellos no pueden verle ya como quien era, sino como a un escarabajo. Él, sin embargo, es el mismo. Lo único que ha cambiado es su imagen exterior y su productividad como trabajador, ya que su nueva condición le hace imposible proseguir su rutina laboral. Estos motivos, pues, llevan a su familia a rechazarlo y a verlo como una desgracia.

Aquí empieza la tercera parte de la historia, dónde empieza el motivo de las puertas. Hasta éste momento la habían mantenido abierta, pero ahora ya la cierran y desde la rendija sólo es capaz de ver lo que pasa en la sala de estar. Al no tener ya dinero se ven obligados a despedir a la criada y ponerse los tres a trabajar. Mientras Gregorio sigue mal herido mientras la manzana se pudre dentro de él y empieza a tener recuerdos de su vida.

Al poco tiempo entra una nueva criada al servicio de la casa y se cuida de la limpieza de la habitación de Gregorio que hasta el momento estaba olvidada. Ésta casi le mata un día con la silla por miedo a que le plantase cara. También por necesidades económicas meten en la casa a tres inquilinos a los que les no les dicen nada de la existencia de Gregorio. Mientras el cuarto de éste es usado de trastero y meten en el todo lo que no quieren.

Una noche, la hermana de Gregorio se pone a tocar el violín y los inquilinos se muestran interesados. Des esta manera Grete se va a tocar a la sala de estar. A Gregorio el sonido del violín le da paz y le gusta mucho y decide introducirse en la sala de estar para ver a la hermana y hacérselo saber. Así es como se le cae la máscara a la hermana, su estado le repugna y asegura que hay que deshacerse de él, que no le entiende y que ya no es su hermano, que ya no es Gregorio. Gregorio se arrastra a su habitación deprimido al ver la traición de su hermana. Esa misma noche muere y la criada al a mañana siguiente encuentra su cuerpo ya menguado. Esa mañana sacan a los inquilinos del piso y deciden salir a pasear y escribir cada uno una carta al lugar donde trabajan para disculparse por el día que van a fallar. Es importante también el hecho de que deciden mudarse de casa y empezar una nueva vida, mas tranquila, aliviados y ya sin Gregorio. Así abandonan el pasado.

Descargar audio libro.


Parte 1
Parte 2

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La comunicación es el proceso mediante el cual se transmite información de una entidad a otra. Los procesos de comunicación son interacciones mediadas por signos entre al menos dos agentes que comparten un mismo repertorio de signos y tienen unas reglas semióticas comunes. Tradicionalmente, la comunicación se ha definido como "el intercambio de sentimientos, opiniones, o cualquier otro tipo de información mediante habla, escritura u otro tipo de señales". Todas las formas de comunicación requieren un emisor, un mensaje y un receptor. En el proceso comunicativo, la información es incluida por el emisor en un paquete y canalizada hacia el receptor a través del medio. Una vez recibido, el receptor decodifica el mensaje y proporciona una respuesta.

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